La técnica es importante

Después de unas semanas metido de lleno en el terreno identitario y conceptual de la Osteopatía, necesito alejarme un poco de estos aspectos “tan profundos” y volver a centrarme en el día a día de nuestra particular guerra clínica. Ya desde hace tiempo, pero en especial en estos días, he oído a menudo la famosa frase de que “la técnica no es lo importante sino el concepto y el abordaje que la fundamenta”. Entiendo el sentido de la frase y estoy bastante de acuerdo con la idea que se quiere transmitir pero a la vez me ha surgido la necesidad de escribir un poco sobre la técnica propiamente. Hablo de técnicas manuales y importa poco el origen que estas puedan tener.

Todos hemos pasado esa etapa en la que saber cuantas más técnicas posibles era nuestro gran objetivo, importaba la cantidad y la vistosidad de estas, si podían ser algo complicadas mejor. Vídeos y fotos formaban nuestro particular y extenso arsenal terapéutico a la vez que este, estaba alejadísimo de nuestra pericia manual real. No tenías tiempo de digerir las aprendidas que ya buscabas nuevas técnicas para meter en el zurrón. Afortunadamente la fiebre pasa (con claras excepciones) y unos años después te das cuenta que si bien conoces un amplio abanico de posibilidades técnicas, a la práctica usas una corta lista de ellas. Usas esas porque son las que te funcionan, las que dominas y con las que obtienes los mejores resultados. Me atrevería a decir que la gran mayoría de técnicas que forman esta selección no son las más complicadas, ni muchísimo menos las más vistosas. Llega un momento en que tienes la sensación de hacer a todo el mundo lo mismo si o no? Pero no es así, y no es así porque la técnica tiene mucha importancia. La misma técnica puede realizarse con multitud de matices diferentes, con profundidades diferentes y sobretodo con intenciones diferentes.

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Mesa redonda: diálogo entre osteópatas

Como muchos sabéis, el pasado viernes 3 de Febrero se celebró en Barcelona una mesa redonda de debate centrada en los principios osteopáticos, la identidad de la profesión y el encaje de esta en el movimiento de medicina basada en la evidencia. Podéis leer la introducción a esta mesa redonda en esta entrada

Siendo parte implicada en la organización, ante todo quisiera agradecer a los ponentes su participación y especialmente al numeroso público que acudió a la cita (sobre 70 personas) y que participó con sus comentarios. Para quien quiera profundizar en lo dicho en ese debate, las dos horas y cuarto que duró han sido transcritas aquí

En esta entrada quisiera dar mi opinión personal ya que no pude darla en el momento, por mi papel de moderador de la mesa. A nivel general y para ser un evento bastante excepcional, creo que el debate fue plural y enriquecedor a varios niveles. Constato que la temática era demasiado abierta visto que a menudo el discurso se iba a otras temáticas que no eran propiamente las de debate. Lo considero normal cuando se habla de una profesión que tiene tantas cosas a debatir. El primer bloque se centró en la necesidad o no de actualizar-rescribir los principios osteopáticos adaptándolos a los tiempos actuales y favorecer así una mejor definición de la propia profesión. La conclusión general fue que no es tan necesaria una nueva modificación de los principios sino encontrar un mejor lenguaje y una mejor manera de comunicarlos. Se citó el documento Benchmarks in training of Osteopathy publicado por la OMS en 2010 cómo la última revisión de los principios y se aconsejo usar las directrices de este documento cómo punto de partida. Si bien no tengo nada que decir en cómo la OMS ha consensuado la definición de los principios, mi impresión personal es que por sí solos no definen ni explican de una forma clara el proceder de un Osteópata… y es normal.

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Cefalea cervicogénica

Cada vez son más los pacientes que consultan al osteopata por Cefaleas. Normalmente por recomendación de algún conocido, entienden que la Osteopatía puede ser una buena indicación para tratarla. Como todos sabéis, el término cefalea es tan preciso como el de “gonálgia” o “artropatía” y ello hace que debamos plantearnos en que situaciones la Osteopatía puede ser una buena indicación y en que situaciones quizás es mejor la derivación. El secreto está en el diagnóstico diferencial, en las bases fisiopatológicas, en ser conscientes de los límites de nuestra actuación, y en conocer que herramientas terapéuticas han dado resultado con anterioridad.

De entrada hay que tener en cuenta la gran similitud de signos clínicos que presentan distintos tipos de Cefalea lo cual dificulta enormemente su diagnóstico. Migraña, cefalea tensional y cefalea cervicogénica comparten algunos criterios diagnósticos, si bien podemos establecer algunas diferencias. En esta entrada me gustaría centrarme en la llamada Cefalea Cervicogénica (CC) al ser esta, a priori, una de las que puede presentar más indicaciones para el tratamiento osteopático. La mayoría de publicaciones cogen de referencia los criterios diagnósticos del Cervicogenic Headache International Study Group (CHIS) o bien de la International Classification of Headache Disorders de la International Headache Society. Los criterios diagnósticos del CHIS son:

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