Dando tiempo al “médico interno”

Esta semana un paciente me ha formulado de nuevo la pregunta ¿Porqué dejas tantos días entre visita y visita, no avanzaríamos más rápido acortando el tiempo entre visitas? Para esta pregunta tengo una respuesta automática, memorizada y en la cual creo firmemente. Ensalzo los principios osteopáticos y les explico que soy simplemente una ayuda para que el cuerpo haga el trabajo, que para ello necesita tiempo…etc

No obstante, una de las preguntas que a menudo me hago durante el tratamiento de mis pacientes es establecer cuanto tiempo dejo entre cada sesión. Dejando a un lado la logística que supone lidiar con cualquier agenda, veo entre mis colegas, una gran variabilidad de criterio en el momento de dejar actuar “al médico interno” después de nuestra intervención

Existen elementos claramente condicionantes como la edad del paciente, la agudeza o cronicidad del problema, el estado de salud general, sus antecedentes médicos y la profundidad y eficacia del tratamiento. Los osteopatas a menudo hablamos del “vitalismo” de la persona tanto para medir su capacidad de adaptarse a la disfunción como su capacidad de aceptar el tratamiento osteopático. No obstante, es ese vitalismo una percepción subjetiva de cada terapeuta o existe algún criterio para establecer una orientación?.

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