Técnicas de Energía Muscular a revisión

Hace ya largo tiempo que quería abordar este tema en alguna entrada del blog y por diversas razones creo que ahora es un buen momento para hablar de ello. Mi relación con las Técnicas de Energía Muscular (TEM) viene desde mis años de estudiante de Osteopatía dónde fui instruido en su práctica. Tuve la suerte de tener buenos profesores de los cuales destacó sin duda Jean-Francois Favre DO. El profesor Favre, con muchos años de experiencia docente en este campo es todavía hoy testigo directo y discípulo del propio Fred L. Mitchell Jr. hijo del creador de las TEM, Fred L. Mitchell Sr. El método atrajo rápidamente mi interés por el orden y coherencia en que se mostraba, ofreciendo al siempre tan ambiguo enfoque osteopático, un sendero progresivo y racional sobre el que basar el juicio clínico. Estudié estas técnicas a fondo y, durante varios años asistí como ayudante y traductor al profesor Favre en sus clases. Todo este bagaje me sirvió para iniciar mi actividad docente en Osteopatía precisamente como profesor de TEM, después de que el profesor Favre me “diera la alternativa” por allá el año 2007. Desde entonces he seguido impartiendo estos contenidos intentando siempre ser igual de fiel al profesor Favre como él lo era con las enseñanzas que recibió del propio Mitchell. Jean Francois defendía por encima de todo no modificar el modelo original de la técnica, al menos no hasta que este se dominara a la perfección, cosa que bajo su ojo, era casi imposible.

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La técnica es importante

Después de unas semanas metido de lleno en el terreno identitario y conceptual de la Osteopatía, necesito alejarme un poco de estos aspectos “tan profundos” y volver a centrarme en el día a día de nuestra particular guerra clínica. Ya desde hace tiempo, pero en especial en estos días, he oído a menudo la famosa frase de que “la técnica no es lo importante sino el concepto y el abordaje que la fundamenta”. Entiendo el sentido de la frase y estoy bastante de acuerdo con la idea que se quiere transmitir pero a la vez me ha surgido la necesidad de escribir un poco sobre la técnica propiamente. Hablo de técnicas manuales y importa poco el origen que estas puedan tener.

Todos hemos pasado esa etapa en la que saber cuantas más técnicas posibles era nuestro gran objetivo, importaba la cantidad y la vistosidad de estas, si podían ser algo complicadas mejor. Vídeos y fotos formaban nuestro particular y extenso arsenal terapéutico a la vez que este, estaba alejadísimo de nuestra pericia manual real. No tenías tiempo de digerir las aprendidas que ya buscabas nuevas técnicas para meter en el zurrón. Afortunadamente la fiebre pasa (con claras excepciones) y unos años después te das cuenta que si bien conoces un amplio abanico de posibilidades técnicas, a la práctica usas una corta lista de ellas. Usas esas porque son las que te funcionan, las que dominas y con las que obtienes los mejores resultados. Me atrevería a decir que la gran mayoría de técnicas que forman esta selección no son las más complicadas, ni muchísimo menos las más vistosas. Llega un momento en que tienes la sensación de hacer a todo el mundo lo mismo si o no? Pero no es así, y no es así porque la técnica tiene mucha importancia. La misma técnica puede realizarse con multitud de matices diferentes, con profundidades diferentes y sobretodo con intenciones diferentes.

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